Las Lágrimas de San Pedro

 
Cartel anunciador 2010
El gran Antonio Burgos, el comerciante D. Rogelio Gómez y el padre Estudillo fueron las personas que se encargaron de recuperar, en 1986, una tradición que cuenta con más de 600 años. "Las lágrimas de San Pedro", es una tradición solemne y tan antigua, como poco conocida entre los sevillanos y que merece la pena conocer y divulgar.   
Los primeros registros conocidos datan de 1403, cuando el infante D. Fernando a la vuelta de la toma de Antequera,ordenó que desde la Giralda se celebraran regocijos, repiques y luminarias por la noche de San Pedro. Otra reseña señala que en 1551, el canónigo Rivera invierte sus propios recursos económicos para dicha celebración. Otra referencia que se tiene, data de 1629, año en el que, el cabildo de la catedral dispone que sólo se permitan fuegos, en la noche de San Pedro. Más adelante, esta celebración se omite entre los años 1839 a 1865, volviendo a retomarla desde entonces hasta 1961, año en que vuelve a pasar al olvido. 
"Las lágrimas de San Pedro" constan de varios actos. Comienza a celebrarse cada víspera de la festividad de San Pedro y San Pablo -noche del 28 de Junio- a las doce de la noche. Se repite al día siguiente -día 29- a las nueve y media de la mañana, y por última vez, a las doce del mediodía. Las campanas de la Giralda, repican para anunciar que siete alabarderos, dos tamborileros y seis clarineros, todos con uniformes de gala -antiguo traje de gran gala del Regimiento de Caballería Sagunto VII, que a partir de retomar dicha tradición, tomaría como suyo en la banda del Sol- entran a la Catedral por la puerta de Campanillas y se dirigen a adorar al Santísimo y a la Virgen de los Reyes en la capilla Real. Seguidamente los alabarderos quedan formando guardia a la entrada de la Giralda y los seis clarineros, suben al cuerpo de campanas de la Giralda. Una vez arriba, reproducen con sus clarines tres toques por cada cara de la Giralda, en recuerdo de las tres negaciones a cristo. El primer toque se hace desde la cara de la Giralda que da al Alcázar sevillano, seguidamente por la cara que da al Aljarafe, después en dirección a la Plaza de San Francisco y por último a la plaza de la Virgen de los Reyes .
Desde aquí ponemos nuestro granito de arena, para que no se vuelva a perder tan antigua y hermosa tradición.  Ya lo dice la canción: 


"...si tu no has visto a la Giralda
cuando se pone a llorar
las lágrimas de San Pedro
sus campanas repicar,
tu no sabes de Sevilla
de la misa la mitad..."

A continuación les adjunto unos vídeos como ejemplos gráficos. 
Esperamos que les guste.

Llegada y adoración:




Repique anunciador:



















Toques de clarín:

Sabías que...

Babieca, el fiel corcel de Rodrigo Díaz de Vivar, el "Cid Campeador", fue un regalo del rey poeta de Sevilla, Almutamid, como muestra de agradecimiento a la defensa y protección prestadas por el Cid en en la batalla acontecida en la ciudad de Cabra, frontera del reino taifa de Sevilla, ante la ofensiva de su vecino rey de Granada en coalición con el noble castellano García Ordóñez.