El épico episodio de la Toma de Sevilla

  Después de la entrega de la ciudad de Jaén por parte del rey de Granada, el Rey Fernando III, más tarde el Santo, decide tomar Sevilla. El rey, que era un gran estratega, pensó que el cerco a la ciudad no sería completo, a menos que se produjera tanto desde tierra como desde el Guadalquivir, dándole gran importancia a la empresa naval, para completar el cerco desde el río.  
  Fue entonces cuando el almirante Don Ramón Bonifaz -que después de la conquista fue el primer marino condecorado con la distinción de almirante en el reino de Castilla- recibió el encargo del rey santo de construir y capitanear los navíos necesarios para la toma de Sevilla. El almirante marchó a Cantabria, (según parece a las cuatro villas de la costa cántabra: Laredo, Castro Urdiales, Santander y San Vicente de la Barquera) en la que se construyeron "...trece naves gruesas, y algunas galeras y naves menores..." financiadas por el Rey Santo, a las que se unieron embarcaciones de las costas gallegas, formando la que se considera primera armada de Castilla.

   A la llegada del almirante con su armada a la entrada del Guadalquivir, el rey fue informado, a lo que respondió mandando tropas para el apoyo y cobertura desde tierra, ya que mucha y mayor era la resistencia naval de los moros en dicha zona, defensa que venía desde el norte de Africa y de la propia Sevilla. Pese a que la armada castellana era menor en número, Don Ramón Bonifaz, demuestra su destreza al mando de la armada y consigue derrotar a sus enemigos consiguiendo zanjar la comunicación del norte de Africa con Sevilla.
    El 20 de Agosto de 1247 comienza el cerco a la ciudad de Sevilla, excepto por un puente de barcas existente, desde la Torre del Oro hasta el castillo de Triana, fuertemente atado por unas gruesas cadenas, puente que era muy bien defendido desde el castillo, desde una orilla, y desde la ciudad, desde la otra. Pronto se dieron cuenta que se seguía abasteciendo a la ciudad de refuerzos y de víveres por dicho puente, que el rey de Niebla -Aben Amafon-, enviaba desde el castillo de Aznal Farache, actual San Juan de Aznalfarache. Es por ello que el rey Fernando III envía al Maestre D. Pelay Perez y Correa a hostigar dicho castillo, para oponer resistencia al rey de Niebla, consiguiendo no sólo la conquista del castillo, sino también, el quedar alojados en Gelves, desde donde acometieron varias veces al castillo de Triana.
    Pero la ciudad sitiada seguia consiguiendo el socorro del rey de Niebla, porque "...entre sangrientos lances..." no se conseguia cortar los refuerzos que llegaban desde el Aljarafe a la ciudad sitiada que: "...incesantemente socorrida de aquella parte, cada día se renovaba de fuerzas..." debido a ello, el Rey Santo se reune con Don Ramón Bonifaz y le comunica su nueva decisión: romper las cadenas del puente de barcas, con el objetivo de eliminar definitivamente el apoyo que desde el Aljarafe y Triana se brindaba la ciudad. En dicha reunión "...eligióse medio de que armasen dos naves , las mas gruesas y fuertes, y que esperando tiempo en que á popa les soplase viento vehemente, embistiesen á romperlas con el choque de las proas, que á este fin armasen con gruesas planchas de hierro, para que executasen mas violento el golpe...". Esperaron hasta que el día de la Invención de la Cruz, el 3 de Mayo, como cuenta Ortiz de Zúñiga, "...cuya sagrada insignia mandó el Santo Rey que se arbolase en sus gavias...". Prodigiosamente subió la marea y se levantó un viento muy favorable, que fue aprovechado por el Almirante para cargar contra el puente, enviando primero una de las naves que chocó violentamente con él. Dejó muy maltrecho el puente con la embestida de la primera nave. Seguidamente Bonifaz volvió a cargar, esta vez, con la nave en que el mismo capitaneaba, que acabó rompiendo las cadenas y el puente, atravesando la misma al otro lado.

    El propio Ortiz de Zúñiga describe que a este lance se unió el "...Rey Santo, que en persona con el Infante Don Alonso, seguidos de lo mas gallardo de sus tropas, se avanzaron por la parte de la torre del Oro contra los Moros del Arenal para retirarlos á la ciudad, y hacer por tierra escolta al Almirante, que acabando de deshacer el puente, como es de entender, volvió á salir salvo con sus dos naves, á que sin duda amaynando las velas, luego que executo el violento y feliz choque, y volviendo las proas hácia la torre del Oro, salia tan aplaudido de los vítores alegres de los Christianos, como de los funestos lamentos de los Moros , que miraban cortada la garganta al cuello de su esperanza..." Se puede decir que este hecho que rememoramos, puede ser el primer capítulo de la armada en Castilla y por extensión de España. 

    Este corte en las comunicaciones de la ciudad, fue fundamental, aunque no definitivo, para que el sitio de Sevilla tuviera éxito. Pero el caid de Sevilla en ese momento Axataf,no se rinde y retrasa todo lo que puede la entrega de la metrópoli. No es hasta quince meses y tres días del comienzo del asedio, el al-ithnáyn 5 de Sha'bán de la hégira o lo que es lo mismo, el lunes 23 de Noviembre de 1248 -día de San Clemente- es cuando, inevitablemente, se produce la capitulación de la ciudad entregando las llaves de la ciudad Axafat al Rey Santo.
   Hoy queremos rememorar este épico episodio de nuestra historia, 762 años más tarde.


  


Como curiosidad contaré, que tan importante fue la hazaña de la rotura de las cadenas del puente de barcas, que existen varias ciudades cántabras que, como recuerdo del orgullo de la construcción de los navíos utilizados, por un lado, y de participar en dicho evento,por otro, tienen en sus escudos de armas los símbolos de dicha batalla, las cadenas, el rio y nuestra queridísima Torre del Oro.
 
Escudo de Cantabria
Escudo de Santander


Sabías que...

Babieca, el fiel corcel de Rodrigo Díaz de Vivar, el "Cid Campeador", fue un regalo del rey poeta de Sevilla, Almutamid, como muestra de agradecimiento a la defensa y protección prestadas por el Cid en en la batalla acontecida en la ciudad de Cabra, frontera del reino taifa de Sevilla, ante la ofensiva de su vecino rey de Granada en coalición con el noble castellano García Ordóñez.